La guerra comercial, China y Uruguay: Apuntes de la presentación exclusiva para socios

Continuando con el ciclo de desayunos #Cerespresenta iniciado en diciembre pasado, el director ejecutivo de Ceres, Guillermo Tolosa, dictó la presentación “La guerra comercial y China: ¿debemos preocuparnos por la salud de nuestro principal socio?”.

El objetivo del ciclo de Ceres es brindar a sus socios un análisis en detalle sobre temas económicos actuales y específicos que afectan al Uruguay, en un ámbito de encuentro más cercano y de mayor interacción. En esta oportunidad, el foco del encuentro estuvo en China, principal socio comercial de Uruguay, que está mostrando el menor crecimiento en 30 años. Se brindaron elementos para contribuir a una mejor comprensión del modelo chino de crecimiento; las razones de su éxito y sus riesgos hacia adelante. A continuación, resumimos algunos de los principales puntos tratados:

China es hoy el mayor mercado de exportación de Uruguay, incluso superando al MERCOSUR (26% vs. 19% en 2018). De hecho, en los últimos 5 años nuestras exportaciones han sido impulsadas por las importaciones chinas, principalmente de commodities tales como carne, soja, madera. El desacople de la región, vino de la mano con un acople a China. Este no es un proceso aislado, China es la segunda economía más grande del mundo en términos nominales (ajustando por poder de compra superó a EE.UU. en 2013), la que más comercia y el mayor comprador de commodities (soja, metales, crudo). Por lo tanto, el desempeño de los países emergentes también fluctúa con el chino.

La guerra comercial debe ser interpretada de forma más amplia que el efecto Trump. Es resultado de tensiones subyacentes por el ascenso y afirmación de China como potencia mundial en varios campos: económico, financiero, industrial-tecnológico y militar. EE.UU. ostenta la posición de la principal economía mundial desde 1890 y China, bajo el liderazgo de Xi Jinping, está disputando este lugar con mayor agresividad que en el pasado (caracterizado por su perfil bajo). Hasta 2014, la relación entre EE.UU. y China era mutuamente beneficiosa: mientras EE.UU. le compraba bienes, China adquiría bonos del tesoro, manteniendo los costos de financiamiento bajos. Desde 2014, China cambia su estrategia y se convierte en el principal financiador de países en desarrollo. Además, China ha enfocado sus esfuerzos a promover la incorporación de tecnología y al aumento del valor agregado de sus productos en industrias estratégicas (Made in China 2025), ganándole terreno a las empresas extranjeras.

¿Qué podemos esperar para Uruguay de los efectos de una prolongada guerra comercial? Las importaciones de alimentos de China se han enlentecido de forma pronunciada. Sin embargo, se han generado cambios inesperados que en el mediano plazo van a favorecer al MERCOSUR y a Uruguay. La exportación de soja del MERCOSUR pasó de tener una porción de mercado del 67 por ciento a 87 por ciento en solo un año. Este proceso se podrá intensificar con los nuevos anuncios de China de freno de compras agrícolas a EE.UU. Además, las tensiones y la incertidumbre comercial han deprimido las tasas de interés a escala global, lo que implica menores costos de financiamiento para Uruguay. De hecho, desde nov. de 2018 hasta ahora la tasa de los bonos uruguayos en dólares a 10 años bajó casi 2 puntos porcentuales. Por otro lado, el jaque al cual la guerra comercial ha sometido al sistema multilateral de comercio ha generado un impulso a acuerdos bilaterales que derivó en que el acuerdo MERCOSUR-UE se destrabe, contra todos pronósticos, tras 20 años de negociación.

Dicho esto, en el largo plazo nuestras exportaciones de commodities a China tienen un techo, principalmente por dos factores: la ralentización de la economía y el ingreso per cápita alcanzado. China venía creciente a tasas insosteniblemente altas, impulsada por el bono demográfico, la migración del campo a la ciudad, un crecimiento en base a exportaciones de manufacturas de bajo valor agregado, tasas de inversión excepcionalmente altas y un acelerado ritmo de endeudamiento. El rebalanceo de la economía necesariamente implicará un menor crecimiento. Asimismo, el ingreso per cápita creció y, consecuentemente, la pobreza se redujo de forma significativa. El mayor ingreso redundó en un creciente consumo de alimentos y actualmente su ingesta de calorías promedio se encuentra cercano al valor recomendado por la Organización Mundial de la Salud. La evidencia indica que luego de este umbral, el crecimiento de consumo de alimentos, en particular carne, se estanca.

Por lo tanto, si bien China ha impulsado el crecimiento de nuestro país en los últimos años, no podemos esperar que este dinamismo perdure, dadas las tensiones internas de su economía y las características de los productos que les exportamos. Las oportunidades de crecimiento para Uruguay se encuentran mayoritariamente en desarrollo del sector servicios y agroindustrias de mayor valor agregado.